Calorías y proteínas en una emergencia: lo básico
En una emergencia, primero va el agua y después la energía suficiente. Si entiendes más o menos de dónde vienen las calorías, cuánta proteína necesita una persona y por qué las necesidades dependen de la edad, la actividad y el frío, puedes planificar una reserva con sensatez y aprovechar bien los alimentos escasos. Para ello no hacen falta planes de dieta exactos.
- Unos 30 minutos para calcular tu propia reserva

Explicado de forma sencilla
Tu cuerpo es un poco como una estufa que nunca se apaga del todo. Para mantenerse caliente y permitirte pensar, caminar y cargar cosas, necesita combustible, y ese combustible es tu comida. La cantidad de energía de un alimento se mide en kilocalorías, o kcal para abreviar. La cifra está impresa en casi todos los envases.
Hay tres grandes fuentes de energía: los hidratos de carbono (por ejemplo, en el pan, el arroz, la pasta), la grasa (en el aceite, los frutos secos, el queso) y las proteínas (en las alubias, las lentejas, el pescado, la carne, la leche). Por gramo, la grasa aporta aproximadamente el doble de energía que las otras dos. La proteína es sobre todo material de construcción: tu cuerpo la usa para reparar los músculos y otras partes.
Lo más importante primero: el agua importa aún más que la comida. Una persona puede aguantar mucho más tiempo sin comer que sin beber. Y si el agua escasea, no debes comer muchos alimentos salados o muy ricos en proteínas, porque tu cuerpo necesita agua extra para procesarlos.
Cómo funciona
Durante la digestión el cuerpo descompone los alimentos en pequeñas piezas y las «quema» lentamente en las células, sin llama, pero con un resultado parecido: se libera energía, una parte en forma de calor. Como aproximación habitual, los hidratos de carbono y las proteínas aportan unas 4 kcal por gramo y la grasa unas 9 kcal por gramo. Por eso los frutos secos, el aceite o el queso curado son tan valiosos cuando el espacio y el peso son limitados.
Gran parte de la energía se gasta incluso en reposo: para el latido del corazón, la respiración, el cerebro y el calor corporal. A eso se suma todo lo que haces: caminar, cargar peso, quitar nieve. Con frío el cuerpo además tiene que calentarse, por ejemplo tiritando. Así, las necesidades dependen mucho de la talla, la edad, la actividad y la temperatura.
La proteína es distinta de las otras dos: el cuerpo la usa sobre todo para mantener los músculos, la piel, la sangre y las defensas. Si se come más de la necesaria, se descompone, y los residuos tienen que eliminarse por los riñones con agua. Por eso mucha proteína no conviene cuando el agua escasea.
Lo que de verdad importa
Para planificar no necesitas un cálculo exacto, solo una visión aproximada. Siguiendo el Manual Esfera, las organizaciones humanitarias planifican con un promedio de 2.100 kcal por persona y día para toda una población. Es un promedio: un niño pequeño necesita menos, un adulto alto que hace trabajo duro o pasa frío necesita bastante más.
En cuanto a las proteínas, la OMS, la FAO y la UNU indican una ingesta segura para adultos sanos de alrededor de 0,8 g por kilogramo de peso corporal al día. Un adulto de 70 kg necesitaría, por tanto, unos 56 g al día. Esta cantidad se alcanza fácilmente con legumbres, pescado o carne en conserva, frutos secos, leche en polvo o lácteos de larga duración.
Tan importante como las cifras es la pregunta: ¿se comerá realmente la comida? Bajo estrés e incertidumbre mucha gente come menos, sobre todo si los alimentos tienen un sabor desconocido. Por eso una reserva de alimentos conocidos que a todos les gustan y sientan bien vale más que una reserva teóricamente perfecta que nadie toca.
Cómo calcular a grandes rasgos tu reserva
Toma un envase y busca en la etiqueta la cifra «kcal por 100 g». Multiplícala por el peso del envase en gramos y divide entre 100: esa es la energía de todo el envase. Un paquete de 500 g con 350 kcal por 100 g, por ejemplo, contiene 1.750 kcal.
Suma de este modo las partes principales de tu reserva y divide el total entre las necesidades diarias aproximadas de todas las personas. El resultado es, más o menos, el número de días que durará la reserva. Esta cifra es una orientación, no una promesa, pero te muestra enseguida si estás cubierto para tres días o para dos semanas.
Después revisa la variedad: ¿hay suficientes proteínas? ¿Hay fruta y verdura de larga conservación, por ejemplo en frasco, en lata o deshidratada? ¿Hay algo que se pueda comer sin cocinar? ¿Y hay agua suficiente para todos según la recomendación de tus autoridades?
Seguridad: a qué debes prestar atención
Los bebés, los niños pequeños, las personas embarazadas y lactantes, las personas mayores y los enfermos crónicos (por ejemplo, con diabetes o enfermedad renal) tienen necesidades propias. Los promedios no valen para ellos. Acuerda su reserva y su alimentación de emergencia con un médico, una matrona o un dietista mientras todo está en calma.
Las alergias y las intolerancias no desaparecen en una emergencia. Productos básicos habituales de la reserva, como los frutos secos o la mantequilla de cacahuete, están entre los alérgenos más comunes. Si alguien de la casa está afectado, planifica alternativas a propósito y etiqueta claramente los alimentos peligrosos.
Cuando el agua escasea, no comas grandes cantidades de alimentos muy ricos en proteínas o muy salados, porque ambos aumentan la necesidad de líquido. Cuando escasea la comida, ahorrar energía (descansar, mantenerte caliente, beber lo suficiente) ayuda más que trabajar duro. Esta entrada no sustituye el asesoramiento nutricional y no hace afirmaciones sobre ayunos prolongados.
Conviene saber
Los valores de referencia proceden de informes internacionales de expertos de la FAO, la OMS y la UNU. Describen promedios para grandes grupos e incluyen márgenes de seguridad; no están calculados para personas concretas. Para un hogar, el principio es perfectamente suficiente.
Una idea errónea frecuente es que una reserva de emergencia debe estar formada sobre todo por alimentos especiales. En realidad, las autoridades recomiendan alimentos que ya comes, en cantidades algo mayores. Cuando hayas repasado más o menos tu reserva, sabrás dónde están las carencias y podrás cubrirlas con calma en tu próxima compra.
Paso a paso
Asegura primero el agua
Una persona puede aguantar mucho más tiempo sin comida que sin agua. Planifica la reserva de agua antes que la de alimentos, siguiendo las recomendaciones de tu autoridad.
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Asegura primero el agua
Una persona puede aguantar mucho más tiempo sin comida que sin agua. Planifica la reserva de agua antes que la de alimentos, siguiendo las recomendaciones de tu autoridad.
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Estima las necesidades a grandes rasgos
Anota a quién hay que alimentar. Para una planificación general basta una cifra promedio por persona y día; los niños suelen necesitar menos, y los adultos con trabajo físico duro y las personas expuestas al frío necesitan más.
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Suma los valores nutricionales
La energía de cada envase figura en la etiqueta (kcal por 100 g multiplicadas por el peso del envase). Suma aproximadamente cuántos días-persona cubre tu reserva.
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Incluye fuentes de proteínas
Las legumbres, el pescado y la carne en conserva, los frutos secos, la leche en polvo o los lácteos de larga duración aportan proteínas. La OMS/FAO/UNU indican una ingesta segura para adultos sanos de unos 0,8 g de proteína por kilogramo de peso corporal al día.
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Variedad y costumbre
Almacena alimentos que a todos les gusten y sienten bien, con hidratos de carbono, grasa, proteínas y frutas y verduras en formato de larga conservación. Con alimentos desconocidos, en situaciones de estrés la gente suele comer demasiado poco.
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Ahorrar energía
Si hay escasez de alimentos, reduce el esfuerzo físico, mantente abrigado y bebe lo suficiente. Esto reduce notablemente las necesidades.
Errores frecuentes
- Contar solo las calorías y olvidar el agua
- Almacenar muchos alimentos salados o ricos en proteínas, pero poca agua
- Almacenar alimentos que nadie come
- Pasar por alto las necesidades especiales de niños, personas mayores y enfermos
- Hacer trabajo físico duro cuando hay escasez de comida en lugar de ahorrar energía
Resumen rápido
Materiales
Alimentos de larga duración
Usa la información nutricional del envase
Elige mejor alimentos que se puedan comer sin cocinar; ten en cuenta las alergias y las necesidades dietéticas; no olvides un abrelatas.
Adecuado para
- Planificar una reserva de emergencia
- Estimar cuánto durará una reserva
- Elegir alimentos para una mochila o equipaje de emergencia
No adecuado para
- Alimentar a lactantes, personas embarazadas o en periodo de lactancia o personas enfermas sin asesoramiento profesional
- Terapia nutricional médica o planes para adelgazar
Requisitos previos
- Saber leer las tablas nutricionales de los envases
- Un resumen de las personas del hogar o del grupo
Seguridad
- Los lactantes, los niños pequeños, las personas embarazadas o en periodo de lactancia, las personas mayores y las enfermas crónicas (p. ej. con diabetes o enfermedad renal) tienen necesidades especiales. Acuerda su reserva y su alimentación de emergencia con un médico, una matrona o un dietista.
- Sin agua potable suficiente, no comas grandes cantidades de alimentos ricos en proteínas o muy salados: ambos aumentan la necesidad de líquido.
- Las alergias e intolerancias también cuentan en una emergencia. Los básicos de la reserva ricos en energía, como los frutos secos o la crema de cacahuete, son alérgenos frecuentes.
Cómo funciona
El cuerpo obtiene energía de los hidratos de carbono, la grasa y las proteínas. Como aproximación habitual, los hidratos de carbono y las proteínas aportan unas 4 kcal por gramo y la grasa unas 9 kcal por gramo; por eso los alimentos grasos son especialmente energéticos para poco peso y espacio. Las proteínas se necesitan sobre todo para mantener músculos y tejidos. Las necesidades de energía aumentan con la talla, el trabajo físico y el frío; disminuyen en reposo. Para la planificación humanitaria, el Manual Esfera da una cifra de 2100 kcal por persona y día como promedio de una población.
Ventajas
- Ayuda a planificar las reservas de forma realista
- Bastan reglas prácticas sencillas
- Evita reservas unilaterales
Desventajas
- Las necesidades individuales se alejan mucho del promedio
- No sustituye el asesoramiento nutricional
Conocimiento en profundidad
Fundamentos técnicos
Los valores de referencia de las necesidades de energía y proteínas proceden de informes internacionales de expertos de la FAO, la OMS y la UNU. Describen promedios de la población y márgenes de seguridad, no valores exactos para cada persona. El Manual Esfera traduce esos valores en cifras de planificación para operaciones humanitarias.
Para un hogar basta con el principio: agua suficiente, energía suficiente a partir de alimentos conocidos, una fuente de proteínas y toda la variedad que permita la reserva. Quien quiera planificar con más detalle debe seguir las recomendaciones de su propia autoridad.
Variantes
- Mochila y equipaje de emergencia
- Cuando el peso importa, tiene sentido llevar alimentos muy energéticos que se puedan comer sin cocinar: frutos secos, fruta deshidratada, barritas de cereales, queso curado, pan crujiente. Ten en cuenta las alergias.
Errores frecuentes
- Contar solo las calorías y olvidar el agua
- Almacenar muchos alimentos salados o ricos en proteínas, pero poca agua
- Almacenar alimentos que nadie come
- Pasar por alto las necesidades especiales de niños, personas mayores y enfermos
- Hacer trabajo físico duro cuando hay escasez de comida en lugar de ahorrar energía
Límites y riesgos
- Solo promedios y valores de referencia, sin cálculo individual
- Sin recomendaciones de alimentación en caso de enfermedad, embarazo o para lactantes
- Sin afirmaciones sobre ayuno o hambre durante periodos largos
Fuentes (3)
- Sphere Association (2018): The Sphere Handbook: Humanitarian Charter and Minimum Standards in Humanitarian Response · Valor de planificación de 2100 kcal por persona y día en la respuesta humanitaria
- Food and Agriculture Organization of the United Nations (FAO) (2004): Human energy requirements – Report of a Joint FAO/WHO/UNU Expert Consultation · Las necesidades de energía dependen de la talla, la edad y la actividad física
- World Health Organization / FAO / United Nations University (2007): Protein and amino acid requirements in human nutrition (WHO Technical Report Series 935) · Ingesta segura de proteínas para adultos: unos 0,8 g por kg de peso corporal al día























