En una emergencia: ponte a salvo, llama, pide ayuda
- Hacerte una idea de la situación – Detente un momento: ¿qué ha pasado? ¿Cuántas personas están afectadas? ¿Hay peligros para ti o para otros: tráfico, fuego, electricidad…
- Asegurar – Asegura el lugar en la medida de lo posible sin ponerte en peligro, por ejemplo con un chaleco reflectante y un triángulo de emergencia en…
- Llamar al número de emergencias – Llama al número de emergencias local (112 en la UE) o dirígete directamente a alguien: «¡Usted, llame al 112!».
- Hacer que traigan un DEA y más ayudantes – Si una persona no responde, manda a otros testigos a buscar un DEA (desfibrilador).
- Hablar con la persona y comprobar su estado – Háblale, toca con suavidad sus hombros.
- Atenderla hasta que llegue la ayuda – Quédate con la persona, tranquilízala, protégela del frío, de la humedad o del calor y vigila si hay cambios.
Peligro: Tu propia seguridad es lo primero: con fuego, humo, olor a gas, contacto eléctrico, agua en movimiento o tráfico en movimiento, no entres en la zona de peligro. Un ayudante herido ya no puede ayudar a nadie.























